El `colapso´ de la civilización maya

Las hipótesis sobre el colapso de la civilización maya  al final del Clásico (hacia 900 d.C.)[1]  se han complejizado conforme nuestra herramientas de análisis y comprensión se tornan más sofisticadas. Por ejemplo, la vieja representación de  la civilización  maya como una teocracia eminentemente pacifica avocada a la contemplación de los astros y los cálculos matemáticos, una especie de Atlántida de la selva, fue  destrozada por descubrimientos como los murales de Bonampak en los que se recrean crónicas de sangrientas batallas; así, hoy sabemos que la guerra y el sacrificio humano eran tan comunes en la civilización maya como en otras culturas mesoamericanas. Incluso algunos autores han llegado a contemplar a  las continuas guerras entre ciudades-Estado, en particular la rivalidad entre Tikal y Calakmul, como la principal causa del colapso:

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“La historiografía más reciente ha desplazado la antigua idea de un colapso misterioso: hoy sabemos que fue la guerra lo que  produjo la catástrofe final de los antiguos reinos mayas. Sin embargo, es preciso reiterar que detrás de esas batallas había más que un belicismo vertiginoso, irracional. Estamos, muy probablemente, ante la expresión más aguda de la lucha por la supervivencia de los pobladores de una selva exuberante en apariencia pero frágil si tenía que cargar con el peso de poblaciones numerosas” (Escalante, 2004:39)

En este tenor, Fash (1994) comenta que si anteriormente algunos académicos colocaron a los mayas en un pedestal, en la actualidad existen algunos investigadores que se esfuerzan por tirarlos de él. “Explicaciones sensacionalistas de sangrientos sacrificios humanos, mutilación sexual, y la caída de los mayas basada en su `sed de sangre´ y su `inclinación guerrera´ se han vuelto comunes en los medios masivos”

fotosvarias 096(Fash, 1994:187). En su opinión estas representaciones exageradas e inexactas son potencialmente perjudiciales para la población maya viva; esto al fomentarles una imagen de `salvajes´, ahora apoyada por el `conocimiento experto´ de académicos, entre algunos sectores de la población mestiza vecina a los pueblos con ascendencia maya.

En su libro `Colapso´ Jared Diamond nos ofrece su perspectiva sobre qué significa el colapso de una civilización: “me refiero a una disminución drástica de la población humana así como de la complejidad política-económica-social, a lo largo de un área considerable, por un tiempo extendido” (Diamond, 2005:3). Según el mismo autor el declive dramático de la población y de la construcción de centros ceremoniales, estelas y monumentos, así como el desuso del `calendario de Cuenta Larga´, constituye lo que conocemos como el colapso Maya del Clásico. Según Gugliotta (2007) los investigadores modernos han descartado las explicaciones de una sola causa debidas a catástrofes repentinas tales como volcanes, terremotos o huracanes, o quizá una enfermedad devastadora que a la fecha no puede rastrearse. “En cambio, los investigadores han considerado combinaciones de desgracias en diferentes ámbitos del mundo maya, como la sobrepoblación, el daño ambiental, la hambruna y la sequía.” (Gugliotta, 2007:38). Como hemos visto, Escalante (2004) contempla a la guerra, producto de la escasez de recursos, como la razón principal de la desorganización de la cultura y desaparición de millones de personas. De Vos afirma  que “una de las explicaciones más plausibles del llamado colapso maya sigue siendo el desastre ecológico provocado por la excesiva concentración de una población en proceso de crecimiento demográfico y el sucesivo deterioro de la delgada capa de tierra incapaz de sostener a tanta gente” (2010; 204). En cambio Gill (2008) propone una explicación de una sola causa: cambios climáticos planetarios como   erupciones de volcanes (menciona para el caso de Mesoamérica el Popocatépetl, y el Chichonal) que hayan expulsado altas cantidades de azufre, combinado con un fenómeno de frío extendido en el hemisferio norte, habrían tenido como consecuencia una serie de grandes sequías[2] en Mesoamérica en general y en las tierras bajas mayas en particular, estas sequías  desataron conflictos y revueltas, pequeñas oleadas de migraciones y finalmente muerte masiva por inanición, sed y enfermedades. Por su parte, Diamond (2005) propone cinco puntos de posibles factores cooperativos en el colapso de una civilización: daño medioambiental, cambio climático, vecinos hostiles, rompimiento o fallo en la relación con socios comerciales amigables y  las respuestas deficientes de las sociedades a los problemas medio ambientales. Desde esta perspectiva, el mismo autor propone que el colapso Maya ilustra 4 de estos 5 puntos:  sí existió un daño considerable a su medio ambiente  especialmente por deforestación y erosión (en el que el aumento poblacional jugó un rol determinante); fueron azotados por cambios medio ambientales en forma de una serie constante de sequías; las hostilidades entre los mismos mayas jugaron un rol importante (tanto entre ciudades-Estado, como entre la población de una misma ciudad-Estado);  finalmente, también contribuyeron factores políticos y culturales, especialmente la competencia entre reyes y nobles que llevó a un énfasis crónico de orientación a la guerra y la construcción de monumentos. Sin embargo Fash (1994) nos recuerda que hay que tomar en cuenta que numerosos asentamientos y sitios arqueológicos se mantienen arqueológicamente invisibles bajo la selva o asentamientos recientes, y muchos de los sitios que sí han sido `desenterrados´ no lo han sido en la mayor parte de su área, por lo que existen inconmensurables dimensiones de esta cultura que aún nos son desconocidas; lo anterior nos mueve a  considerar  que existan asentamientos posteriores al supuesto colapso que aún están por ser descubiertos, y que en un futuro podrían poner en cuestión toda la narrativa del colapso del Clásico.

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Gugliotta (2007) afirma que los mayas conocían sofisticadas técnicas agrícolas diseñadas para sacar el máximo provecho de los delgados y delicados suelos de la selva, lo que procuraba sustento “suficiente para varios millones de personas, muchas más de las que hoy viven en la región” (Gugliotta, 2007:15). Escalante (2004) en cambio, considera que su sistema agrícola se vio rebasado por la densidad demográfica, lo delicado de los suelos tropicales y las deficiencias del sistema roza-tumba-quema, lo que llevó a enfrentamientos entre ciudades-Estado para aprovisionarse de recursos de manera rápida, Diamond (2005) comparte en cierta medida esta opinión.  Gill (2008) por su parte propone que sociedades complejas como la maya del Clásico deben tener tanto un gran potencial agrícola, como una organización afín a ese potencial[3]. El mismo Gill afirma que la sostenibilidad de niveles superiores de complejidad jerárquica es dependiente a un flujo constante de energía agrícola, si este flujo se corta,  la sociedad colapsará al nivel que la energía disponible pueda sostener, hasta llegar inclusive al cultivo de subsistencia o a la desaparición total de la cultura. Así Gill plantea que la baja sofisticación cultural y la también baja densidad demográfica encontrada en la región al arribo de los españoles, se debió al escaso flujo de energía agrícola producto de una serie de sequías brutales que azotaron las tierras mayas desde el 800 hasta el 1000 d.C., y que en alguna medida continuaron durante el posclásico, lo que imposibilitó la repoblación de las ciudades-Estado y la reorganización de la civilización maya.

Dependiendo del investigador y la técnica de medición, las cifras sobre la mayor densidad demográfica de las tierras bajas mayas previa al colapso del siglo IX varían desde cuatro, diez y hasta catorce millones de personas; de lo que sí podemos estar seguros según Gill, es que  ésta “fue una de las mayores conocidas en el mundo preindustrial, comparable a la de Java y China y a la de la Cuenca de México en la época de la conquista española.” (Gill, 2008:386) ¿Qué pasó entonces con todas estas personas? Según el mismo autor es poco probable que haya habido grandes migraciones dado que no hay pruebas de tal desplazamiento ni de un aumento poblacional de tal magnitud en otros sitios, entonces según su hipótesis, millones de mayas del Clásico murieron cerca del lugar donde vivieron de efectos relacionados con la sequía, concluyendo que “las muertes que ocurrieron durante el siglo IX fueron entre 67 y 93 por ciento” (Gill, 2008:388) de la población. La continuidad en el posclásico de los pocos asentamientos de regular tamaño, como Lamanai, Cobá y Copán, este autor la atribuye al acceso de fuentes continuas de agua dulce tales como lagos, lagunas y cenotes, sin embargo sufrieron severas contracciones demográficas y disminuciones en su sofisticación cultural. Incluso propone que la `anomalía´ que representa Chichen Itzá, se debe a un error en la datación de los monumentos por parte de los arqueólogos, proponiendo que ésta no representa la excepción al colapso de las grandes ciudades-Estado al final del Clásico.

Recapitulando, tenemos por una parte hipótesis de un colapso por causas sociales/ambientales internas, es decir  un mal manejo y sobrexplotación del medio con el agravante de una densidad demográfica insostenible, lo cual llevó a guerras, revueltas y abandono de ciudades-Estado; por otra un colapso por causas externas independientes a la densidad demográfica, las técnicas y productividad agrícolas o la sofisticación social/cultural, es decir una serie de sequías devastadoras que los mayas no pudieron ni predecir ni combatir y de las cuales ellos fueron víctimas, no causantes. Estas dos series de hipótesis nos podría lleva a considerar, por un lado, los efectos destructores de las sociedades sobre el medio ambiente, sin embargo hay que recordar que sólo el periodo clásico de esta civilización duró siete siglos, con una densidad demográfica impresionante en un medio ecológico muy frágil; por el otro lado, en contraste, tendríamos que considerar los efectos destructores del medio ambiente (y cambios climáticos extremos) sobre las sociedades.

Por último, aun cuando los centros ceremoniales fueron abandonados así como muchas de sus prácticas (como el uso del calendario de cuenta larga), la población maya no desapareció y en general mantuvo la esencia de su cultura. Sin duda la mejor prueba de esto son los millones de hablantes de alguna lengua maya que habitan los estados de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Chiapas, Tabasco y Veracruz, así como Belice, Guatemala y Honduras.  Hoy  lo maya y lo indígena es muy apreciado y rentable, por lo tanto la herencia maya es  un campo de disputa: desde el acceso y control de los sitios arqueológicos, como la identidad, las tradiciones, la cultura y el territorio. Tanto el valor turístico como el capital simbólico del legado maya, son estratégicamente explotados por gobiernos, agencias de conservación y desarrollo, ONGs, empresas, centros académicos e investigadores. En tiempos de reivindicación y revaloración étnica, la población de ascendencia  maya también hace uso estratégico de su linaje, sin embargo ellos sí tienen `autoridad moral´ para hacerlo.


[1] “No sólo existió el gran colapso del Clásico, sino al menos dos colapsos menores más, el primero alrededor del año 150 dC cuando El Mirador y algunas otras ciudades mayas colapsaron (el llamado colapso del pre-Clásico), el otro (el llamado hiato Maya) al final del siglo 6to y principios del 7mo, un periodo donde no se construyeron monumentos [y se caracterizó por constantes guerras]. Por último también existieron algunos colapsos pequeños de ciudades estado sobrevivientes en el pos-Clásico” (Diamond, 2005:170)

[2] Diamond (2005) propone como explicación a esta serie  de sequías, pequeñas variaciones en la irradiación solar.

[3] “El auge de la civilización maya durante el período clásico estuvo sustentado precisamente en la producción agrícola[…] los mayas desarrollaron un profundo conocimiento de los ciclos y procesos ecológicos del trópico en general y de la selva en particular, en especial de las condiciones edáficas y del proceso de sucesión vegetal […]Si los pueblos mayas del período clásico desarrollaron un amplio conocimiento de los procesos ecológicos de la selva tropical, todo parece indicar que la caída del elevado nivel alcanzado por esta civilización y el abandono del área central de la zona maya, no se debió exclusivamente a una catástrofe ambiental, sino que a un conjunto de factores, tales como diversos conflictos sociales y políticos entre los diferentes centros de poder y al interior de ellos, sin descartar una posible declinación de la producción agrícola” (PRODESIS, 2008; 7)

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6 Respuestas a “El `colapso´ de la civilización maya

  1. José E. Benítez

    Soy arqueólogo de profesión y he trabajado las tierras altas centrales de Guatemala por once años haciendo exploración arqueológica (2000-2011). Toda las explicaciones que dan sobre el supuesto “colapso Maya”, no se aplican a esta región puesto que las tierras son buenas para la agricultura todo el tiempo, hay agua muchísima, el clima no ha cambiado en 15000 años, las erupciones son violentas pero no aniquiladoras. La explicación de Gill me parece plausible, aunque no me fío de los modelos ecológicos. La evidencia arqueológica muestra que la última cerámica conocida como Amatle fue la última que se produjo en cantidades porque había mucha población. A partir de allí (900 AD), hay una gran declinación de la población y comienza aparecer la cerámica micácea en pocas cantidades. Te lo digo porque mucho de lo que leí en tu buen artículo tiene muchas conclusiones que todavía están sujetas con alfileres.

    • Hola José!
      Muchas gracias por tu comentario! No sé si ponerme con sansón a las patadas (ya que mis conocimientos arqueológicos son equivalentes al kindergarten), pero en el interés de continuar este apasionante debate lo haré ;)
      Este artículo es una pequeña porción de mi tesis en la Selva Lacandona en Chiapas sobre temas más relacionados con la antropología. Por colapso debemos entender la drástica reducción de la población al final del clásico en las tierras bajas mayas, así como el abandono de ciudades estado, el abandono en el uso del calendario de cuenta larga y el cese de construcción de centros ceremoniales. Tengo entendido que de este fenómeno no escapó Guatemala, ya que Tikal estaba abandonada para finales del siglo X. En este sentido creo que podemos estar de acuerdo en que hubo un colapso de esta civilización a partir del 900 dc (a finales del periodo clásico). Sobre las hipótesis estoy de acuerdo en que sí se puede discutir, y estoy de acuerdo que muchas de estas hipótesis están sujetas con alfileres. A mi en lo personal, me convence la explicación de Gill. Si puedes échale un ojo a su libro “las grandes sequías mayas”. Chécate este video: https://www.youtube.com/watch?v=tjC3YkDlI_c
      a ver qué opinas…
      También me encantaría saber tu hipótesis sobre el descenso drástico de población y el abandono de prácticas culturales a finales del clásico para el área.
      Saludos y muchas gracias por comentar!

  2. Hola,
    Te dejo un artículo reciente acerca del “colapso maya” y su relación con cambio climático. Saludos.

    http://www.sciencemag.org/content/338/6108/788

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